¿Por qué esperar?

¿Por qué esperar?

Creo que todos lo hemos hecho: posponer. Un viaje, comprar ese coche, quedar con esa persona, ver tocar a ese grupo en directo, hacer un donativo a tal ONG, escribir ese libro que siempre digo que algún día escribiré. Algún día me haré un tatuaje; algún día me pondré rubia; algún día iré a Japón; algún día grabaré un disco; algún día haré paracaidismo; algún día llamaré a esta persona a ver qué es de su vida; algún día…

Y pasan los días, que así a lo tonto se convierten semanas y, sin que te des cuenta, en meses, en años… Y te ves con X edad (da igual la que sea) y te empiezas a poner excusas “es que ahora no es el momento”, “esperaré a que pase la crisis” “esperaré a que ocurra tal cosa”, “es que estoy muy liado…” y luego, “es que si no lo he hecho ya, ahora total…”. Y te quedas sin viaje, sin coche, sin ese café, sin tatuaje, sin libro, sin disco, sin esas experiencias que quizás habrían valido la pena.

No estoy hablando solamente de grandes sueños; estoy hablando también de “gilipolleces” que a uno le apetece hacer, como ir a Ginebra a beber ginebra o hacerse un piercing o comprarse un traje de estos caros porque hace ya tiempo que te apetece tener uno. ¡Hazlo! Pero hazlo ya porque sino no lo vas a hacer. Sal de tu casa y vete a la tienda a por el traje, compra el billete por internet, haz las maletas, siéntate a escribir, muévete. Tú eliges cómo quieres que sea tu vida. Tú decides si, cuando estés a punto de marcharte, tienes en la memoria un montón de excusas o un montón de recuerdos.

Gadelf

Depende de ti.

26J

No sé cómo serían la escuela y la universidad cuando nuestros queridos candidatos a presidente del Gobierno iban a clase. Pero cuando yo iba, me tuve que fastidiar y hacer trabajos en grupo. Tuve que hacer, como mínimo, un trabajo en grupo en todas y cada una de las asignaturas, tanto en el colegio como en la universidad.

Es para que aprendáis a trabajar en equipo”, nos decían, “porque en la vida vais a tener que trabajar con los demás, vais a tener que coordinaros; esto es un entreno para vuestra futura vida laboral”. Ajá. ¿Qué pasaba? Pues siempre ocurría lo mismo: que uno o dos cargaban con todo el peso del trabajo, otro se desentendía por completo, eso sí, asegurándose de que su nombre apareciera en la firma del trabajo y el otro miembro del grupo iba perdido; de esos que ni se desentiende ni coge las riendas ni se entera mucho del tema pero hace lo que puede y no da para más.

Total, que uno o dos acaban haciendo todo el trabajo pero el mérito se lo llevan todos por igual. Y pasábamos por el aro; no quedaba otra: había una fecha de entrega, y aunque los profesores sabían, como todo el mundo sabe, que los trabajos en grupo son lo que son, aun así, “no hay excusas que valgan” tal día a tal hora se entrega el trabajo y te lo van a puntuar y os van a poner a todos la misma nota, independientemente de quién se lo haya currado y quién no.

Bien, si estas elecciones hubieran sido un trabajo de colegio para nuestros queridos candidatos, estarían todos suspendidos porque ha llegado el día de entrega, hemos llegado a la fecha límite y ellos no han presentado el trabajo. No han sido capaces de trabajar en equipo ni de llegar a un acuerdo. Y no solo eso, es que además de no cumplir, durante todo este tiempo han estado cobrando cada mes y yo fíjate que no entiendo porqué. Nosotros hemos estado sin gobierno, nosotros en las elecciones fuimos a votar y cumplimos con nuestra parte.

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Imagino que cuando se sentaban a negociar sus sillas debían de estar colocadas así. 

Y ahora piensan hacer otra campaña electoral. Otra compaña electoral, cuando han pasado 5 meses de la última. Y la vamos a tener que pagar nosotros -para variar- a precio baratito, unos 48 millones, porque estamos en España como para derrochar el dinero. Muy bien todo.

Cuando no te sale la limonada

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¿Sabes aquello de “cuando la vida te da limones…? Bueno pues a veces no hay manera. Por obcecación, por cabezonería, por falta de sabiduría, por lo que sea, pero nada, que no sale bien la limonada. (y no, no intentaba hacer una rima, será que estoy así de inspirada).

Cuando un@ lleva ya un tiempo en este planeta, y ha recibido ya su “surtido” de limones a lo largo de los años, normalmente aprende a recibirlos de un modo más práctico, más realista, sin dramatizar; a tomar los limones por lo que son: limones, y si puede, aprende y los utiliza para hacer su limonada.

Pues esto es lo que suele suceder. Suele, habitualmente, normalmente… Pero no siempre. Resulta que un día te llegan los limones uno tras otro y todos de golpe, así, y los tratas de poner en una bolsa y la bolsa se te cae y hay limones por todos lados que ruedan por el suelo y acaban bajo los muebles y te tienes que agachar para recogerlos y al levantarte te das con la cabeza en la mesa.

Y lo mandas todo a la mierda. En tu cabeza solamente, porque tienes una vida, tienes un cerebro y sabes que mandarlo todo a la mierda no resulta práctico. Así que sigues tragando y haciendo como que todo va bien mientras tu cabeza es un hervidero de mala hostia y exasperación que solo quiere coger un avión y plantarse en las Bahamas a tomar el sol y contemplar el ir y venir de las olas del mar mientras te bebes un Daikiri.

Pero no puedes, porque en menos de una hora tienes que estar en el trabajo y los billetes son muy caros, así que necesitas el sueldo a final de mes para poder pagarte ese billete que seguramente jamás llegarás a comprarte porque vas a estar currando hasta que seas demasiado mayor como para plantearte ir a las Bahamas.

Lo dicho, hoy no hago limonada. Y, para qué mentir, lo cierto es que tampoco me gusta la limonada. En estas circunstancias, lo único que se me ocurre es llamar a un amigo y decirle que esta noche compre Gin, que yo le traigo los limones, y a lo mejor con ginebra, la limonada sabrá mejor.

“Evolución” de las redes sociales

Con el reciente cierre de Fotolog (sí, Fotolog, aquella plataforma -una de las plataformas- que cayó en el olvido tras la aparición de Facebook) me he puesto a pensar en la evolución de las redes, de la tecnología, en la aparición de whatsapp, instagramtwitter, etc.

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Como persona nostálgica que soy, debo decir que la “tecnología” del “pasado” (que no hace tanto) tenía su encanto. Con los whatsapps, abandonamos los sms (lo cual fue un alivio para nuestro bolsillo -aunque, seamos sinceros, nadie se ha arruinado por mandar sms) y, no sé a vosotros, pero a mi me hacía ilusión ver el sobrecito y que allí hubiera un mensaje cortito de algún/a amigo/a. Ahora, con la de whatsapps que recibimos a diario, es casi un fastidio ver el icono del whatsapp en la pantalla sabiendo que seguramente será de uno de esos grupos en los que TODOS estamos metidos y que se llenan de fotos y vídeos chorra.

Recuerdo el esfuerzo inconmensurable que suponía ir quitando vocales a las palabras para que el texto ocupase solamente un sms en lugar de 3 xDDD , rebanándome los sesos para ver si se seguía entendiendo el mensaje a pesar de la desaparición del 50% de las sílabas.

También, con la aparición del whatsapp, las llamadas de teléfono quedaron relegadas a ocasiones extraordinarias (p.ej.: cuando ha habido un accidente / para felicitar a alguien por su cumple -y a veces ni eso / cuando alguien con quien has quedado llega excepcionalmente tarde / o cuando por lo que sea no puedes escribir y decides llamar) pero poco más.

Está claro, clarísimo, que whatsapp (y sucedáneostiene muchas ventajas: comunicación instantánea, puedes enviar fotos y vídeos, es gratis o casi gratis, no hay límite de mensajes, etc. etc. etc. Peeeero… pienso que, esto de ponernos la comunicación tan fácil , en cierto modo nos ha alejado los unos de los otros. Por no mencionar los problemas que ha traído a las relaciones una evolución tecnológica tan rápida a personas que no estaban preparadas para ello. Y no sigo con el tema porque este post será eterno. Quizás otro día hablaré de ello.

Pero antes de acabar quería comentar un poco las otras redes que arrasan actualmente -Facebook, Instagram, Twitter- (a Snapchat ni lo incluyo porque es demasiado moderno para mi). A excepción de Facebook, que permite escribir notas (aunque no se usen habitualmente) y posts sin límite de caracteres, las otras dos redes creo que de alguna manera han contribuido a que la gente deje de escribir -o escriba menos.

Si lo comparamos con Fotolog, quien más quien menos hacía unas publicaciones como mínimo de un par de párrafos, y le dedicabas un tiempo -cada día, cada mes, cada X- a escribir. Ah, y le podías dedicar el post del día a una persona (i que no ho és guapo, això?). Ahora, claro, en Facebook le puedes dedicar un post a alguien pero queda ñoño/raro. (a menos que sea su cumple, o el día del padre / de la madre / alguna ocasión especial).

Antes, para poner al día a nuestros amigos nos llamábamos, y para enseñarles fotos de nuestros viajes, de las excursiones / fiestas / eventos / X , teníamos el e-mail (¿cuánto hace que no enviamos / recibimos un e-mail -que no sea de trabajo?) y ¡¡las cartas!! ¿quién se acuerda ya de enviar una carta? muy poquitas personas, y hace una ilusión tremenda abrir el buzón y encontrarte una carta de alguien que no sea una entidad, que no sea una factura o publicidad, sino una carta que alguien que te conoce se ha molestado en escribir a mano y enviarte.

Teníamos el quedar en persona para enseñar las fotos que habíamos ido a revelar ¿os acordáis de cuando teníamos las fotos en papel y las guardábamos en un álbum? Vale, que ahora que todo es digital es mucho más fácil hacer fotos y compartirlas pero no me diréis que no era bonito tenerlas en papel para ponerlas en un álbum o en un marco en tu habitación y luego poder avegonzarte de ellas cuando invitas a alguien a casa. Ahora, las fotos, las haces, las publicas, te dan un me gusta (o no xD) y todos nos olvidamos al día siguiente. (ahora al menos Facebook te lo recuerda al año siguiente xD). Pues yo creo que con tanto avance tecnológico se ha perdido un poco la magia, el esforzarse un poquito para comunicarte, en beneficio de lo cómodo y lo fácil, que sí… pero… yo me voy a escribir una carta.

Y con esto y un bizcocho, me despido.

Live, laugh, love. Eat, pray, love. 

 

Lo de ser búho nocturno

Es un hecho científicamente comprobado que hay personas que funcionan mejor de día y personas que lo hacen (funcionar mejor) de noche, o incluso por la tarde. El paréntesis aclaratorio para los malpensados. Que seamos alondras diurnas o búhos nocturnos o colibrís/colibríes [lo he comprobado y ambas formas son correctas] tiene que ver con nuestro sistema circadiano y con la secreción de melatonina pero no me voy a extender a explicarlo puesto que hay artículos que lo explican mucho mejor de lo que lo haría yo. Dejo abajo unos enlaces.

Bien, este artículo viene a raíz de un whatsapp de esta mañana. Cuando una persona me ha preguntado porqué no había contestado antes a su mensaje (eran las 11’30h) y me he planteado si contestar con sinceridad o no, por lo que la otra persona pudiera pensar. Puesto que estoy bastante a gusto conmigo misma y me acepto como soy (búho nocturno); es una identidad que tengo asumida, he decidido ser sincera y confesar (como si de un pecado se tratase y aún sabiendo que probablemente me van a juzgar negativamente), que estaba durmiendo.

Sí, señores, eran las 11’30h y estaba durmiendo (bueno, a las 11’30h me he despertado, para ser más exactos). Y os voy a explicar porqué no me avergüenzo ni pienso que debiera avergonzarme. Yo tengo exactamente el mismo número de horas útiles que cualquier alondra diurna. Funciono estupendamente de las 17h de la tarde a las 03a.m. Menuda aberración, ¿no?. ¡Ojo! Esto no significa que me levante a las 18h. No, yo me levanto a las 11’30h, ¿y porqué no me levanto antes? Porque si me levanto antes no voy a ser persona ni durante las horas “de más” que esté despierta ni posteriormente durante el resto del día. Así que no le veo la utilidad.

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Entiendo que la gente pueda malinterpretar y pensar que es que soy una vaga. Y es posible que haya personas que se levanten a las 11’30h porque no quieren hacer ni el huevo y se pasan el día rascándose la barriga pero ahí no estamos hablando de búhos o de alondras sino de ninis, y no hay que confundir conceptos. A mi me gusta trabajar. Es cierto, me gusta involucrarme en lo que hago, me gusta hacer bien mi trabajo (sea el que sea; enseñando inglés, cantando canciones, atendiendo a clientes o limpiando mesas, da lo mismo). Lo quiero hacer bien y me esfuerzo, y no me importa go the extra mile, currármelo y si es necesario dedicarle horas extras aunque sepa que no las voy a cobrar (sí, a veces también soy así de pava) pero creo que, si para terminar bien el trabajo tengo que quedarme más, lo hago, porque me gustan las cosas bien hechas.

A pesar de ser un búho nocturno, obviamente, me he tenido que adaptar. Y lo he hecho. Y me he sacado una carrera en horario diurno, mientras trabajaba por las tardes. Y después me he sacado otros dos títulos que no vienen a cuento pero en horario de tarde. También los trabajos que he tenido durante los últimos años han sido por la tarde. Y, llámame tonta, llámame ingenua, llámame lo que quieras pero no veo porqué eso está mal.

Argumentos posibles en mi contra con mis respectivas respuestas:

-¡Pero es que el mundo no funciona así! –> Cierto, y pienso que tendría que haber una opción de vida nocturna (y no me refiero a vida nocturna en el sentido de ocio) sino a poder hacer la misma vida de día que de noche. En poder ir a la una de la mañana al supermercado; por ejemplo. De hecho, hay países en los que tienen abierto hasta tarde). Estoy convencida de que hay muchas personas en el mundo que son búhos nocturnos, y la mayoría, por necesidad, tienen que adaptarse y llevar una vida de alondra diurna, y la verdad, me parece injusto.

– ¿y qué vas a hacer si tienes un trabajo en el que entres a las 8a.m? –> Para empezar ya diré que procuro no buscar trabajos en los que tenga que entrar a las 8.a.m. Y, otra vez, llámame loca, pero, incluso estando como está la situación en España, me permito el lujo ser fiel a mi misma y sigo creyendo en eso de trabajar en algo que me guste de verdad. Porque, al fin y al cabo, sólo son, qué ¿40 horas a la semana que vas a dedicarle? ¿25? ¿50?, ¿durante el resto de tu vida hasta que llegues a la jubilación? Pues a mi me parece una decisión como para tomársela en serio. Además yo creo que seré más eficiente si estoy satisfecha con mi trabajo y es en un horario en el que soy útil, y pienso que esto nos beneficiará tanto a mi misma como a la empresa. ¿En caso de necesidad? Pues obviamente me voy a adaptar; tampoco soy del todo imbécil. Me adaptaré como lo he hecho anteriormente, y aunque haya sido traicionando a mi reloj interno me he sacado la carrera y las prácticas necesarias y tampoco me ha ido tan mal.

– ¡Es que no aprovechas el día! –> Verás, como he dicho antes, me despierto a las 11’30h; entre que desayuno, me visto, etc. Son las 12’15h aprox. Yo creo, CREO, que a esa hora todavía hay comercios abiertos y si tengo que hacer recados, todavía puedo llegar. Aparte que si no llego a tiempo, la mayoría de comercios vuelven a abrir por la tarde. En caso de que tenga un compromiso o un recado que hacer antes de las 12h, me voy a poner el despertador como cualquier otro mortal y me voy a levantar y haré lo que tenga que hacer, porque tampoco soy del todo irresponsable. Pero si no es de absoluta necesidad que me levante antes, no lo voy a hacer.

Aparte, habría que entender qué significa para cada uno eso de “aprovechar el día”. ¿Y si mi día termina a las 4.a.m? Porque para mi el día termina cuando me voy a dormir, y cuando acabo el día, yo no tengo la sensación de haberlo desaprovechado por no haberme levantado antes. Posiblemente he hecho lo mismo que tú pero a diferente hora. Y yo lo acepto y no me siento mal por ello ¿lo puedes aceptar tú?

– Eso lo haces porque no tienes hijos ni compromisos de otro tipo, pero ¿qué harás cuando tengas hijos? –> A lo primero, efectivamente, estoy en un momento que me puedo permitir “el lujazo” de decidir mis propios horarios. A lo segundo, sinceramente, ya me preocuparé cuando y en caso de que me tenga que preocupar.

Como siempre, me he extendido bastante así que lo dejo aquí. Un último mensaje para esta entrada: Be kind to yourself, y, como dice Ellen DeGeneres, también be kind to one another. Que no cuesta nada ser amables.

Los enlaces prometidos a artículos que hablan de lo de ser búhos o alondras:

Blogs. Ciencia para llevar. 20 minutos. ¿Por qué hay personas nocturnas y diurnas?

Ciencia. De búhos y alondras: ¿cuál es tu mejor momento del día?

Life’s Extremes: Early Birds vs. Night Owls

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Para ti

Live, laugh, love. Eat, pray, love. 

La soltería

La soltería

¡Uf! Por dónde empezar…

Empecemos por ese momento en el que le dices a alguien que estás soltera. Posibles escenarios:

  1. Mirada condescendiente de la persona conocida / pseudoamiga, seguida de comentario condescendiente: bueno, ya te llegará, eso nunca se sabe, el día menos pensado aparece alguien…
    • Inmediata corroboración por parte de la amiga de la anterior susodicha: claro que sí, mujer. ¡Si estas cosas pasan cuando menos te las esperas! Mira, cuando no estés buscando a nadie te va a aparecer alguien especial.
  2. Comentario en el que te insinúan que la soltería es sinónimo de folleteo descontrolado: ¡Bua pues te debes de pegar unas fiestas! ¡Tú aprovecha para divertirte! Di que sí, así puedes tirarte a quien quieras sin tener que dar explicaciones.
  3. El casamentero / casamentera: “¡Pues tengo un amigo que es muy majo! Os voy a presentar”
  4. El oportunista: oye pues porqué no quedamos un día para tomar unas cañas [Sí, unas cañas es lo que quieres tú…]

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Seguro que las intenciones detrás de las tres primeras reacciones son perfectamente buenas. Lo que a mi me pica, me irrita, me molesta, es que en esas reacciones, la soltería se ha entendido como un problema. Un problema que se resolverá pronto, un problema del que tienes que mirar el lado positivo (¿?) y un problema que yo te voy a solucionar presentándote a mi amigo.

Muy probablemente, si yo le he dicho a alguien que estoy soltera, es porque habrá salido el tema “parejas” y me habrán preguntado directamente si tengo novio (que, esa es otra, se da por supuesto que al ser chica solamente puedo tener novio –que no novia-, porque eso de la homosexualidad todavía no está a la orden del día), y de ahí que haya proporcionado dicha información. Seguramente, al informar de mi “condición” de soltera, lo habré dicho en un tono normal, sin llanto de por medio ni nada. Y aun así, la gente se empeña en pensar que una persona que está soltera, está mal así como está y le falta algo.

Eso es lo que me gfrfadsfg. Me explico, ¿verdad?. Vamos a ver, ¿a mi me ha visto alguien pasarlo mal por estar soltera?. Ya te lo digo yo, NO. A mi me han visto mal cuando he estado en una relación. Me han visto mal después de que la relación se rompiera (como es natural). Pero a estas alturas, ¿porqué no iba a estar bien? Vale, hay mucha gente que no sabe estar sola, pero eso ya es otro problema, y no es una cuestión de soltería sino de dependencia y falta de autoestima, creo yo, entre otras cosas. Y, por suerte, no es mi problema.

Ya lo comenté en mi segunda entrada ¿Un clavo saca otro clavo?, que saltar de una relación a otra es cambiar cromos (esta frase se la oí a un amigo y me gustó), es poner parches, sustituir una droga por otra, alimentando la adicción, la dependencia, el poner toda tu felicidad y tu valor en manos de otra persona porque eres incapaz de dirigir el barco de tu propia vida (que poético me ha salido esto).

La soltería no es un problema. Estar en una relación en la que te sientes más solo que la una es un problema. Estar en una relación en la que pierdes tu identidad es un problema. Estar en una relación en la que tu pareja te humilla, te grita o te falta al respeto es un problema. Estar en una relación que te impide ser tú mismo, ver a tus amig@s, dedicarte a hacer lo que te gusta, crecer, etc. Es un problema. ¿Estar soltero? Eso no es un problema (y estar en una relación sana tampoco es un problema, que quede dicho). Pero parece que los solteros nos tenemos que esconder o avergonzar de estar solteros, y que si lo decimos en voz alta o lo publicamos en las redes es con un ulterior motive, es o para hacer rabiar al último ex o para que nuestros amigos solteros lo vean y así se enteren de que estás en el mercado ;). Pues no.

Las parejas pueden mostrar su amor públicamente en las redes y, a menos que sean muy empalagosos, piensas, mira qué monos. No te parece mal que compartan su felicidad. Ves una foto de los dos, celebrando su primer aniversario, y lo encuentras normal. Si las parejas pueden celebrar el tiempo que llevan juntas ¿porqué no puede una persona celebrar el tiempo que lleva soltera? (Ahora es cuando decís, sí que puede. Vale, reformulo la pregunta) ¿porqué no puede una persona celebrar el tiempo que lleva soltera sin generar juicios de opinión o cuestionar la autenticidad de su publicación?

Voy a poner un ejemplo. Pon que alguien, en particular una CHICA (ahora explico porqué), cuelga una foto celebrando el tiempo que lleva soltera. Me imagino la reacción: “pobrecita, se intenta autoconvencer de que está bien; está aparentando, en el fondo se debe sentir más sola… qué pena”. He especificado lo de que sea chica quien cuelgue la foto porque si un tío cuelga una foto de juerga con sus amigos, posiblemente con bebida en mano y un pie de foto que rece: “¡Viva lo soltería!”, también se considera algo “normal” y será una de esas fotos con muchos “me gusta”. Es más, incluso iremos un paso más allá y daremos por supuesto que la ex era una zorra que le trató mal y ahora él está mejor solo que mal acompañado. Pero si lo hace una chica, pobrecita, como damos por supuesto que las mujeres siempre quieren y necesitan estar en una relación y tal… Es inconcebible que una mujer pueda estar bien, pero estar bien de verdad, sin la necesidad de tener una pareja. Completamente imposible. Y si cuelga una foto mostrando que es feliz, ¡¡incluso estando soltera!! Vamos, imposible.

A lo mejor el único objetivo de algunos solteros es encontrar pareja, puede ser. Pero a mi me gusta pensar, y me gusta apreciar que hay más cosas en la vida aparte de tener una relación de pareja. He visto cómo un muchos casos, la vida de una persona se reducía a estar, vivir con, por y para la pareja, y a mi eso personalmente me parece triste. Creo que la vida tiene muchísimas cosas que ofrecer, y creo que a veces esas cosas se pierden por no saber ni estar en una relación ni estar solo. Porque insisto que estando en una relación sana, uno tendría que poder seguir creciendo y disfrutando de las cosas que puede ofrecer la vida (aunque, quieras que no, tener pareja ya te limita de un modo u otro, y pierdes ni que sea una pequeña parte de tu libertad, pero entiendo que si la persona con la que estás vale la pena, te puede compensar perder esa “pizca” de libertad).

Cuando crecemos y entramos en este “juego” de las relaciones de pareja, parece como si nos olvidáramos de que ha habido X años (15, 17, 22…) en los que has estado soltero/a. Y has vivido perfectamente. Y no has necesitado a nadie (más que a tus padres, por razones obvias) para vivir plenamente. Pero luego aparece alguien y es como si la vida ya solo tuviera sentido si es con una persona a la que llamaremos (o no, pero esa es otra historia) novio/a. Y si se acaba, el tiempo que pasa entre relación y relación es como un tiempo “perdido”, tiempo de impasse, a la espera de un nuevo romance. Pues yo no estoy de acuerdo con esta manera de entender la vida. Yo creo que hay que intentar disfrutar de la vida en cada momento, estés en una relación, estés soltero, estés indefinido, da igual.

En definitiva, paz y amor para todos. Y sí, he dicho amor, porque, aunque uno esté soltero, también puede tener mucho amor en su vida.

Ya por último, si me permitís (y sino también), cuando alguien os diga que está soltero, no deis por supuesto que esa persona está mal o triste o que está soltero/a pero en realidad quiere estar en una relación. Y, a menos que os lo pida, no intentéis emparejarle/a. Eso es todo. Por hoy. Mañana ya veremos.

Eat, pray love. Live, laugh, love.

Lo llaman liberación sexual

Hoy quiero hablar de este concepto: “la liberación sexual”, más concretamente, la liberación sexual de la mujer, y de sus devastadoras (en mi opinión) consecuencias.

Hay que entender de dónde venimos (y no me refiero a los monos), me refiero a ese pasado no tan lejano en el que la mujer necesitaba el permiso del marido o del padre para sacarse el carnet de conducir. Ese pasado no tan lejano, es más, este presente en el que un tío que se acuesta con muchas chicas es un machote y una mujer que se comporta igual es una zorra.

Hablemos de eso; siempre ha habido un double-standard, una hipocresía muy arraigada en la sociedad. Incluso hoy en día, si un hombre pone los cuernos a su pareja, se suele mirar y culpar primero a la amante y ya si eso se añade luego “vale, también es que el tío es un capullo”, pero primero vamos a insultar a la zorra. Es lo que sale de manera natural, en general.

Como decía, hay que entender que venimos de una época muy dura de represión, de dictadura, de censura. Un tipo de mentalidad que todavía está muy presente hoy en día en la mente de muchas personas que vivieron esa época y que incluso han traspasado esa manera de ver las cosas a su descendencia.

Luego llegó la revolución; revolución política, revolución social, y también revolución sexual. Aparecieron los hippies y todo ese concepto del amor libre. etc. La historia ha seguido avanzando, hemos evolucionado en muchos aspectos y hemos llegado a este punto en el que en teoría la mujer está sexualmente liberada, pero… ¿qué significa realmente la liberación sexual de la mujer?

Creo que ahí precisamente está la clave; en entender el concepto. A mi modo de ver, se ha tergiversado esa idea de libertad sexual y ha adquirido un significado distinto al previsto originalmente. Que se ha confundido la libertad con la promiscuidad. Ahora, la idea, es que una mujer se puede acostar con tantas personas como quiera, y que eso significa que está liberada. Si no lo hace, es una reprimida, una estrecha, una persona que no disfruta de su sexualidad.

Me parece genial que se elimine esa diferencia de criterio a la hora de “juzgar” a un hombre y a una mujer cuando se comportan igual. Estoy de acuerdo usar el mismo rasero para medir las acciones de uno o de otra. Lo que ocurre es que hemos pasado al otro extremo. Ahora resulta que está igual de bien que un hombre se acueste con muchas mujeres, a que una mujer se acueste con muchos hombres. Sin siquiera pararnos a pensar en lo que eso significa.

Eso significa, entre otras cosas, que ya no valoramos tanto a la persona como individuo sino como cuerpo. Que nos resulta más fácil quitarnos la ropa que quitarnos la máscara para darnos a conocer. En parte, supongo, porque ya damos por hecho que a la otra persona le importa poco.

En los encuentros casuales, poco interesa si eres lista, si eres amable, si te gusta el cine, si te encantan los pingüinos (¿porqué no?), o si tu sueño es escalar el Everest… No se trata de conocerse sino de acostarse y cada uno a su casa. Si te paras a pensar, estás en la intimidad física más absoluta con un extraño del que seguramente sabrás el nombre pero no el apellido; conocerás su fachada pero no su personalidad, su auténtico yo. ¿Y dónde está la belleza de eso?

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Y si te he visto, no me acuerdo.

Antes había que conocerse, enamorarse, y, eso sí, tenías que esperar al matrimonio para acostarte, porque sino era pecado y todo eso. ¿Ahora? Ahora, primero te acuestas y da gracias si llegas a conocer a la otra persona, y ya ni nos planteemos lo de enamorarnos, que eso es un concepto muy antiguo y desfasado. Creo que “entre poc i massa, sa mesura hi passa“.

Hay mujeres que se enorgullecen de tener una larga lista de amantes porque eso significa que “ella es libre”. Y yo me pregunto; en todo esto, ¿dónde queda la ilusión? ¿y la autenticidad? ¿dónde queda el conocerse el uno al otro?. Parece que ahora es cuestión simplemente de acostarse con la gente porque se puede y porque está bien. Como puedo hacerlo, lo hago, y eso demuestra lo moderna y liberada que soy y estoy. ¿Y dónde queda el romanticismo? Y no solo el romanticismo, sino el respeto.

Estoy tan liberada que me acuesto con este porque me ha llamado guapa y porque me ha dicho que tiene ganas de empotrarme, y con este otro porque me ha invitado a “ver una peli a su casa”. Y todo eso está bien porque soy una mujer liberada. Y de mientras, es imposible conseguir que un tío tenga la decencia de venirte a buscar e invitarte al cine porque como total tú ya vas a su casa, le das sexo, y no pides nada a cambio, pues contigo tiene un chollo, y para qué esforzarse.  En mi opinión eso es venderse muy barato, pero está de moda y es fácil.

Puesto que es tan fácil conseguir sexo, para qué molestarse en comprometerse, en esforzarse, en cuidar a la persona o a la relación. En llamar, en ir a buscar, en tener un detalle.. ¿dónde ha quedado eso? Si total tengo a 20 con l@s que me puedo ir a la cama mandando un simple whatsapp.

Entiendo que todo eso del amor y de las relaciones de verdad no está de moda, que los rollos de una noche están a la orden del día, y que con Facebook, whatsapp, Tinder, y una larga lista de redes sociales es más fácil que nunca echar un polvo. Pero, ¡uf! ¿Porqué no paramos un poco el carro para plantearnos dónde estamos y en qué dirección estamos yendo? Porque yo lo veo muy negro.

Creo que hoy en día encontrar pareja está muy complicado, entre otras cosas, por esta llamada “liberación sexual femenina”, que, en mi opinión, se utiliza como excusa y como bandera para ir de flor en flor o de capullo en capullo en nombre de la liberación sexual. “Estoy muy liberada, me acuesto con quien quiero y cuando quiero”. Pero, ¿te has parado a pensar alguna vez?¿te has dado cuenta de que lo único que necesita un tío para acostarte contigo es mandarte un whatsapp?¿de verdad tienes tantas ganas de sexo y solamente sexo?¿eso ya te satisface?¿es eso todo lo que realmente mereces como persona?¿no te apetece que alguien demuestra interés en ti como persona y no sólo como cuerpo?.

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Leí hace bastante tiempo una frase que decía: “Since sex has become easier to get, love got harder to find”. Y esto es de lo que hablo. Que sí, que está muy bien que el sexo no sea una tema tabú y que uno pueda hacer lo que quiera con quien quiera, pero me parece que estamos perdiendo nuestra humanidad con tanta liberación mal entendida. Que si seguimos viendo a la persona solamente como a un cuerpo con el que simplemente acostarse sin que eso signifique nada y sin interesarnos en indagar más en esa persona, en conocerla, o incluso arriesgarnos a quererla, acabaremos en un mundo de encuentros casuales, banales y superficiales sin ningún tipo de trascendencia en nuestra existencia y que terminará por hacernos sentir vacíos.

Puesto que yo no soy una experta en el tema, he decidido que sea Wikipedia (una fuente de información perfectamente legítima, digan lo que digan) quien defina qué es realmente la revolución o liberación sexual:

La revolución sexual se identifica con la igualdad entre los sexos, el feminismo, los métodos anticonceptivos así como la contestación social y política. Muchos de los cambios revolucionarios en las normas sexuales de este período se han convertido con el paso de los años en normas aceptadas, legítimas y legales en el comportamiento sexual.

La liberación sexual supuso la reivindicación y recuperación plena del cuerpo humano y su desnudez, de la sexualidad como parte integral de la condición humana individual y social cuestionando el papel tradicional de la mujer y por tanto del hombre y de la institución por excelencia, el matrimonio.

En ningún lugar pone que ser una mujer liberada tenga que acostarse con todos los hombres que pueda. Creo que existe una línea muy fina entre la libertad y la total falta de escrúpulos, de valores (que sé que también es una palabra pasada de moda que nos valdría la pena recuperar) o de criterios. Y creo que son muchas las personas que cruzan esa línea proclamando “su libertad sexual” y su “es mi cuerpo, hago lo que quiero con él y tú no me puedes juzgar”.

La intención de esta publicación no es juzgar a nadie sino hacer reflexionar y dar mi opinión al respecto. Creo que a veces estamos tan acostumbrados a lo que consideramos normal, que ya ni nos planteamos que pueda haber otras opciones; que seguimos el “avance” de la sociedad como ovejas sin mirar más allá ni reflexionar ni decidir si estamos o no de acuerdo y sin manifestar nuestra opinión.

Como he dicho antes, creo que existe una línea muy fina entre acostarte con quién tú quieres y cuando tú quieres, y acostarte con cualquiera sin plantearte siquiera si esa persona de verdad te aporta algo. Supongo que para mucha gente, con el sexo ya basta. Espero que por lo menos sea bueno.

Entiendo que sexo y amor son dos conceptos que no tienen porqué ir unidos pero, la verdad, con tanto “sexo y sólo sexo, no vayamos a sentir más de lo que toca, no vayamos a adquirir un compromiso y agobiarnos”, nos estamos perdiendo la belleza de las relaciones humanas, “lo que podría ser”, si nos tomáramos un poco más en serio y nos molestáramos en profundizar, en lugar de quedarnos en la superficie.

Ya me he enrollado mucho y seguramente habrá muy pocos que estén de acuerdo con lo que he escrito, porque soy una antigua y todo ese rollo. Pero bueno, para algo este es mi blog xD.

Saludos, ¡gracias por leerme!

Flor
Para ti

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